Estimaciones recientes de organizaciones internacionales, de entre ellas UNICEF sitúan el número de niños que sufren ésta forma de explotación en el mundo por encima de los dos millones, pero dada la naturaleza clandestina hace difícil obtener estadísticas fiables sobre sus dimensiones  en el número de niños afectados.
En México  la inseguridad social va en aumento, llevando como bandera los altos índices de violencia y delincuencia,  la existencia de redes del narcotráfico y de tráfico de niños  perduran por la existencia de un sistema de corrupción y de impunidad,  la violencia intrafamiliar y las diversas formas de maltrato a los infantes producen un ambiente propicio para la violación, omisión e incumplimiento de los derechos de los niños, y la explotación sexual comercial de niños.
En nuestro país prevalece una cultura adulto céntrica,  de violencia y malos tratos para los infantes, también son  aceptadas las diversas formas de trabajo infantil, los niños están expuestos y son obligados a procesos abiertos de esclavitud, a trabajos forzosos, a la servidumbre y a la utilización en actividades ilícitas, y son muy pocos los esfuerzos que se concentran en su erradicación.
La cultura adulto céntrica,  justifica el dominio del adulto hacia el niña, niño o adolescente y puede llegar a permitir la gratificación sexual reafirmada por relaciones familiares asimétricas y machistas donde se acepta el ejercicio de la sexualidad como ejercicio del poder.
Los impactos actuales de la violencia social que se vive en las comunidades y en las familias en México obligan a éstas una reflexión profunda de los problemas sociales desde los valores humanos tomando como base los derechos sociales y considerando las obligaciones del Estado para incidir desde los propios actores en el diseño de políticas públicas para atender a la infancia. Resulta claro que para atender  la explotación sexual comercial que involucra a los niños, niñas y adolescentes, se debe trabajar directamente en las  comunidades expulsoras del fenómeno, trabajar directamente con las familias y apoyarlos con el acceso  a empleos dignos y prepararlos en una nueva cultura donde no se tolera el maltrato y la explotación infantil.
La Agenda mundial para la Acción contra la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes ofrece un marco detallado y categorías de acciones que los gobiernos deben realizar en asociación con organizaciones de la sociedad civil y otros actores pertinentes para combatir los delitos de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes. En general, estas acciones se concentran en:

1) Coordinación por parte del gobierno y cooperación de la sociedad

2) Prevención

3) Protección

4) Recuperación, rehabilitación y reinserción a la sociedad

5) Participación de la niñez

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